España ha realizado una transición desde una sociedad de emigrantes a una sociedad de inmigrantes. Desde finales del siglo XIX y principios del XX, fueron muchos los españoles que decidieron emigrar a otros países antes que quedarse en España debido a la situación económica y/o política por la que estaba atravesando el país. Sin embargo, hacia 1985 se puede observar como las emigraciones se han ido reduciendo debido al aumento de estabilidad política, económica y social, que hacen de España un buen entorno para buscar trabajo y un nivel de vida adecuado.